Mostrando entradas con la etiqueta Pescados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pescados. Mostrar todas las entradas

jueves, 31 de enero de 2013


PIMIENTOS RELLENOS BACALAO

Después de semanas de incesante lluvia, sale el sol con una intensidad que nos anuncia la llegada de la primavera. Estos días estoy dedicando mi tiempo a las labores de poda en los frutales y la preparación de la tierra para próximas siembras y plantaciones es en el huerto.
Este blog tiene un nombre que indica muy claramente cuál es mi estación "favorita", pero después viene el frío invierno, con interminables días de lluvia y pocas horas de luz que nos restan energía… pero es parte del proceso, el letargo que precede a la explosión verde que pronto llegará.


Hoy vengo con una receta cuyo ingrediente principal es el fruto de nuestro huerto, los pimientos del piquillo.


Plantamos a modo de prueba unas plantas de pimientos de piquillo y la producción fue inmejorable. Tras su recolección, asarlos y pelarlos los guardamos en bolsas en el congelador.
Y ahora en pleno invierno traer a nuestra mesa éste ingrediente que viene con sabor a otoño y luz  es la mejor manera de regalarnos los frutos de nuestro esfuerzo en el huerto.


Tras su descongelación, procederemos a rellenarlos con una bechamel de bacalao que tendremos preparada y fría.
Si utilizamos pimientos del piquillo de lata, el proceso es exactamente el mismo.


INGREDIENTES:
·       Pimientos del piquillo
·       Media cebolleta
·       Pimiento verde
·       Aceite
·       Taco de bacalao desalado (no me gusta el desmigado)
·       Leche, la que sea necesaria
·       Tres cucharadas llenas de harina

INGREDIENTES SALSA:
·       Cebolla roja
·       Zanahoria
·       Una cucharada de harina
·       Pimientos rojos secos (ñoras)
·       Un piquillo
·       Aceite

En una sartén con un par de cucharadas de aceite pocharemos la media cebolleta y el pimiento verde finamente troceado a fuego suave y antes de empezar a dorarse añadiremos el taco de bacalao troceado y freiremos durante un minuto y apartaremos del fuego.
A continuación en un cazo puesto al calor con cuatro cucharadas de aceite disolveremos las tres cucharadas de harina y tras mezclarlo bien con un batidor iremos añadiendo leche hasta conseguir una bechamel similar a la de unas croquetas. La leche la añadiremos de manera paulatina para evitar pasarnos. Cuando el punto sea el que consideremos correcto añadiremos el refrito con el bacalao y mezclaremos. Dejaremos cocer unos instantes y probaremos para ver la cantidad de sal necesaria.
Si el bacalao estaba alto de sal apenas tendremos que añadir un poco. A mí me gusta añadirle una pizca de pimienta negra.
Dejar enfriar la bechamel y mientras preparar la salsa.
Sofreír la cebolla roja y la zanahoria finamente picadas y cuando se haya dorado se añade la cucharada de harina, revolveremos a continuación para disolverla y añadiremos agua caliente y los pimientos rojos secos (se comercializan tarros de carne de pimiento que simplifican este proceso) y el pimiento del piquillo. Dejaremos cocer durante largo rato y pasaremos por pasapurés y tamiz (si utilizamos triturador eléctrico añadiremos aire a la salsa y su color será más claro)y corregiremos el punto de consistencia añadiendo más agua o dejando reducir según como queramos la salsa.
A continuación rellenamos con una cucharilla los pimientos y los colocaremos en una bandeja, les sazonaremos con sal y rociaremos con aceite y los pondremos en el horno hasta conseguir que el pimiento se cocine (aproximadamente 25 minutos a horno medio). El líquido que desprenden en el horno se puede añadir a la salsa.
Si no queremos utilizar el horno, podemos pasarlos ligeramente por harina y huevo y freírlos en una sartén, perderán en presencia pero es una opción muy cómoda y quedan muy ricos.


                                        Salsear y servir.



Y finalizo con  las palabras de Benedetti alimento para el alma cuando la lluvia nos cala por dentro. Nos habla de la alegría que no es sólo una conquista del espíritu, se hace palabra, se vuelve sonido y sentido. La poesía y la alegría son, en Benedetti, fuentes una de la otra. Nos protegen del frio y del dolor de las ausencias temporales o definitivas.


Hago mías las palabras de un profesor que le admiraba profundamente y decía que Benedetti representaba para todos una forma de alegría sin concesiones que nos habita a veces y que con él la esperanza está ilesa y sorprendentemente joven.

DEFENSA DE LA ALEGRÍA

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y de la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría…



Dicen que “hay personas que viven ochenta años y otras que viven ochenta veces un año”…

                                 FELIZ DÍA

miércoles, 27 de junio de 2012


Txipirones en su tinta

Regreso de mi ausencia con una receta que en este momento y de aquí en adelante está en plena temporada… “txipirones” (para muchos son calamares en su tinta y la manera de presentarlos es troceados, y con algun que otro cambio en los ingredientes).


La calidad del plato varía dependiendo del origen de la materia prima, si son congelados y proceden de ultramar su textura es diferente a si son de potera y de aguas del cantábrico.


Estos últimos, ahora que la luz del verano nos ilumina y acompañados de un poco de arroz blanco y bien de pan para la salsa y una botellita de txakolí, son un placer para el paladar.



INGREDIENTES:
v 1 kg. de txipirones
v 3 cebollas blancas
v 2 pimientos verdes
v 2 rodajas de pan
v 4 cucharadas de salsa de tomate
v Unas ramas de perejil
v 1 cucharada de maicena para rectificar el espesor de la salsa
v Aceite

Para limpiar los calamares, primero de todo apartaremos de su interior la bolsita que contiene la tinta con la que luego haremos la salsa.

A continuación apartaremos los tentáculos y daremos la vuelta para limpiar su interior, donde a posteriori volveremos a introducir los tentáculos.

Se deja en un escurridor para que pierdan la mayor parte de humedad y no salpiquen al cocinarlos.

Sazonaremos con sal.

Pondremos una sartén con aceite y cuando esté caliente iremos depositando los clamares pasados por harina con los tentáculos en su interior. Doraremos por los dos lados, y los sacaremos a una cazuela donde luego cocerán con la salsa.

En la misma sartén pondremos a pochar la cebolla cortada en juliana, con el pimiento verde a fuego moderado. Cuando la cebolla y el pimiento estén blandos se añade la salsa de tomate, las ramitas de perejil enteras y las rodajas de pan que primero freiremos. Finalmente añadiremos las tintas que teníamos reservadas y agua  y dejaremos cocer durante veinte minutos o más. Si los calamares eran congelados añadiremos tinta de calamar de la que se comercializa para tal uso.

Pasado el tiempo de cocción trituraremos la salsa y la pasaremos por un  colador o chino para conseguir que quede fina (añadiremos más agua si lo vemos necesario).
Sazonamos un poco la salsa y la ponemos en la cazuela en la que hemos dejado los calamares después de freírlos. Ponemos a cocer a fuego moderado.

El tiempo de cocción es la mayor dificultad de este plato, puesto que depende de la calidad del calamar. Pero si son frescos con media hora de cocción será suficiente.

La experiencia nos dará  las claves, de cuanto será el tiempo necesario de cocción. Pinchando con un tenedor tendremos una idea del grado de dureza y si es necesario más tiempo de cocción o ya están listos.

Finalmente comprobar que la salsa no esté ni demasiado liquida, ni tampoco muy espesa. Corregiremos añadiendo agua o en caso de que este muy liquida maizena disuelta en un vasito de agua.

Tras un hervor dejaremos que reposen y ya estarán listos.


La rosca de pan y los demás panes está hecha con la misma receta que mi primera entrada “panecillos franceses”.


Feliz Día