Hay muchas cosas en estos
días prenavideños, que me producen hastío, debe de ser que no tengo mucho espíritu
navideño o que mi manera de disfrutarla no es la misma que la de “El porte tingles”…
Pero eso no impide que
venga por aquí a traeros un fuerte abrazo, el mío y el de Eduardo Galeano…
“Nosotros tenemos la alegría de nuestras alegrías Y también tenemos la alegría de nuestros dolores Porque no nos interesa la vida indolora que la civilización del consumo vende en los supermercados. Y estamos orgullosos del precio de tanto dolor que por tanto amor pagamos. Nosotros tenemos la alegría de nuestros errores, tropezones que muestran la pasión de andar y el amor al camino, Tenemos la alegría de nuestras derrotas porque la lucha por la justicia y la belleza valen la pena también cuando se pierde. Y sobre todo tenemos la alegría de nuestras esperanzas en plena moda del desencanto, cuando el desencanto se ha convertido en artículo de consumo masivo y universal. Nosotros seguimos creyendo en los asombrosos poderes del abrazo humano
Vengo con
una sencilla tarta de de peras, que me ayuda a mostraros nuestro peral lleno de
frutos. Es de la variedad pera limonera y entre las variedades de peral que
tenemos es la más regular en cuanto a producción.
Para esta
receta escogí las más pequeñas porque me parecía más apropiado.
INGREDIENTES:
Para la
base:
250 g. de
harina
50 g.
almendra molida
200 g.
mantequilla fría cortada en trocitos
100 g. azúcar
glass
pellizco
de sal
1 huevo
Para el
relleno:
5 peras
pequeñas
125 g.
almendra molida
100 g.
mantequilla reblandecida
100 g. azúcar
2 huevos
2
cucharadas de harina
2 cucharadas
de cacao
Primero
de todo cocer las peras en agua azucarada y con un palo de canela para
aromatizar hasta que estén blandas pero no en exceso para poder manipularlas
sin que se rompan. Dejar enfriar en el agua y después dejar escurriendo en un
plato.
Mezclar
sin amasar los ingredientes de la base exceptuando el huevo que será lo último
que incorporaremos cuando con el resto de ingredientes hayamos formado como un
granulado. Una vez estén los ingredientes integrados formar un rulo y poner a
enfriar en el frigorífico cubierto con papel de aluminio.
Debe
enfriar al menos durante una hora y con ayuda de dos trozos de papel de horno y
un rodillo formaremos una lámina con la
forma del molde que previamente tendremos impregnado de mantequilla. Quitando
el papel superior y ayudándonos del otro colocaremos la masa sobre el molde.
Dejaremos en el frigorífico durante media hora mientras se calienta el horno a
190 grados y coceremos la base cubierta de papel de horno y legumbres secas
(que siempre utilizaremos para éste fin y reutilizaremos) durante 12 o 15 minutos.
Sacaremos
la base, pondremos el relleno y finalmente colocaremos las peras rociadas de azúcar
y finalizaremos la cocción de la tarta con 15 o 20 minutos dependiendo de
nuestro horno.
Y ahora
voy con la primera parte de nuestro recorrido veraniego, Burdeos y Saint Emilión un paraíso lleno de
viñedos y chateaux.
Este
viaje me ha ayudado a entender porqué tantas bodegas francesas tienen por
nombre el de un chateau. Nos encontrábamos con uno cada vez que nos colábamos en
un camino rodeado de viñedos.
Fue una
delicia visitar Saint Emilión un perfecto escaparate para poder visualizar la
mayor parte de la producción vinícola de la comarca.
Cada
recorrido por los alrededores escondía fantásticas sorpresas con boda en los
viñedos incluida… tengo que decir que en la comarca se pueden ver los viñedos mas increíblemente cuidados que uno puede imaginar.
Supongo que
guiados por el Dios Baco visitamos chateaux increíbles, a los que solo nos
llevó el azar de escoger un camino. Pudimos
vivir esa experiencia en la más absoluta soledad, inimaginable en pleno agosto. La historia de Saint Emilion se remonta a los
tiempos prehistóricos y es un lugar Patrimonio de la Humanidad, con fascinantes
iglesias románicas y ruinas que se dispersan a lo largo de calles estrechas e
inclinadas.
Los romanos plantaron viñedos en lo que se
convertiría con el tiempo en Saint Emilion ya en el siglo II a. C. En el siglo
IV, el poeta latino Ausonio alabó el fruto de la copiosa vid.
Estas fotografías serán testimonio de una
experiencia que sinceramente espero repetir, porque por cada camino escogido dejamos
muchos sin recorrer. Pura magia.
domingo, 21 de abril de 2013
BIZCOCHO CON
FRUTAS
(CON LA MANO
IZQUIERDA)
Quiero
comenzar este post diciendo que tardaré mucho tiempo en ponerme al día visitando
vuestras cocinas y otras que sigo. Dando un vistazo me he quedado asombrada de
cuanto habéis trabajado y de cuantas cosas interesantes tengo pendientes de
leer tras mi parón.
Después de
dos meses y medio de ausencia sin visitar otros blogs y sin traeros ninguna
nueva receta por aquí, llevaba un tiempo pensando con qué receta reaparecer de
mi letargo.
Y mira por
donde el pasado domingo tras un traspié por unas escaleras (que tuvieron como
consecuencia la ruptura de cubito y radio en mi mano derecha) la lista de
platos con los que volver por aquí se redujo considerablemente.
Pero por una
mezcla de rebeldía y deseo de ir más allá de los límites de lo que se supone
que podemos hacer, vengo hoy con el bizcocho más rápido, fácil y rico que
conozco.
En media
hora incluyendo horneado tenéis listo un acompañamiento perfecto para el café.
Leí recientemente la anécdota del violinista israelí-estadounidense Itzhak Perlman que enfermó de
niño de poliomielitis teniendo que utilizar muletas desde entonces y que por
ello toca el violín sentado. En un concierto en el Lincon Center se le rompió
una cuerda de su violín y ante la idea del director de suspender el concierto
él adaptó sus notas a la nueva situación, algo que según los expertos es casi
imposible. Demostró con ello que "en la vida se tiene que ser capaz de
saber qué se puede hacer con lo que dispone cada uno" y poniendo de
manifiesto la importancia de la voluntad y su capacidad de transformar la realidad.
Y haciendo
mía esa filosofía que me resultó tan acertada, ayer me puse “manos a la obra” y preparé sin ningún tipo de ayuda una
paella y este bizcocho.
Los límites
a veces están en nosotros y cruzarlos nos fortalecen…
Este
invierno ha sido especialmente oscuro y lluvioso y espero que con estas
fotografías llenas de sol, traer un poco de “Luz de primavera”. La calidad deja
mucho que desear pero seguro que me perdonáis imaginándome haciendo las fotos
con una sola mano.
Este
bizcocho está basado en el bizcocho de yogurt de limón que todos hemos
preparado alguna vez, pero tiene una serie de cambios que a mí me gustan
especialmente como son las pequeñas frutas, chocolate negro troceado, almendras
en laminas, también alguna vez le he puesto nueces troceadas.
Primero de
todo encender el horno a 190 grados. Mezclar sin ningún tipo de orden los
huevos, harina azúcar, almendra molida, yogurt, aceite vegetal, limón rallado y
polvos de hornear (yo lo hago con una trituradora). Preparo una bandeja de
horno con papel rociado de aceite vegetal, vierto la mezcla anterior, coloco
las frutitas congeladas, el chocolate troceado. Esparzo las almendras en
laminas y después el puñado de azúcar y listo al horno. El tiempo aproximado
será de veinte minutos pero mejor comprobar a los quince porque depende de
nuestro horno.
En lugar de
hornear en la bandeja, podemos hacerlo en un molde pero tardará más y no es lo
mismo.
A mí me
gusta cortarlo en pequeños trozos y en alguna ocasión le he puesto azúcar
glass.
No me diréis
que no es fácil…
FERNANDO PESSOA expresó......
“El valor de las cosas no está en el tiempo que
ellas duran, sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos
inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables”
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Tarta
crumble de manzanas y moras
Hoy vengo con
una receta de celebración, mi primer cumpleblog fue ayer.
Me apetecía hacer algo que de verdad me supiera a
celebración, recién cocinado y calentito.
Mientras escribo tengo el sabor y el olor en mis
sentidos…
Quería una receta que fuera fiel reflejo de lo que
más me inspira. Que aunara el otoño, las manzanas y uno de mis libros
preferidos que está en mi compañía desde hace más de veinticinco años y que con
solo echar un vistazo me entran ganas de cocinar y de pintar.
Está lleno de recetas de jarabes, confituras,
chutneys, galletas y tartas todo ello con una raíz campestre y basada en las
frutas y en el otoño.
Las autoras a través de los bodegones fotográficos
despiertan nuestras ganas de ponernos a hornear algo. Siempre ha sido un libro
mágico… fuera el momento que fuera… su sola contemplación me hacía sentir bien.
Quería también que fuera una receta rústica y
sencilla, reflejo de las cosas que más me gustan.
“Los brillantes rojos y dorados, los cálidos canelas
y los marrones quemados de la madera y los campos, los huertos y los setos
evocan el romanticismo y los placeres prácticos de la cosecha.”
Con estas palabras comienza EL CAMPO EN CASA.
En la tarta que he hecho no he seguido la receta que
indicaba, solo la he utilizado como inspiración. La receta es un “remix total”
de otras que he hecho otras veces y algún pequeño cambio nuevo.
INGREDIENTES:
150 g. mantequilla
150 g. azúcar
3 huevos
200 g. harina
2 cucharillas de polvos de hornear
125 ml. nata liquida
Relleno:
100 g. moras silvestres (congeladas, fruto de mis paseos de verano)
3 manzanas cortadas en rodajas no demasiado finas
25 g, mantequilla
25 g. azúcar
un poco de canela en polvo
Crumble:
60 g. mantequilla
50 g. azúcar integral
de caña
75 g. harina
Primero de todo
ponemos en una sartén los 25 g. mantequilla y los 25 g. de azúcar y las
manzanas cortadas en rodajitas con la pizca de canela para que se vaya cociendo
poco a poco, en mi caso al ser manzanas reinetas con 5 minutos fue suficiente.
Dejar que se enfríe.
A continuación
mezclaremos formando como migas los ingredientes del crumble, frotando hasta
formar un granulado.
Con una batidora eléctrica
mezclaremos la mantequilla a temperatura
ambiente (ligeramente blanda) y el azúcar de la base y cuando veamos que el
resultado está cremoso vamos añadiendo uno a uno los tres huevos, finalmente la
harina tamizada y el polvo de hornear y la nata liquida. Cuando todo esté
integrado lo pasamos a un molde previamente forrado de papel de hornear y
mantequilla, y lo distribuimos de manera regular. Colocamos las rodajas de
manzana ligeramente cocinadas que ya estarán frías y las moras y sobre todo
ello el crumble que ya tenemos preparado.
Y ya está lista para
ir al horno, 180 grados durante 55 o 60 minutos dependiendo de cómo sea nuestro
horno.
Si vemos que la
superficie se tuesta demasiado la protegeremos con papel de aluminio.
Antes de sacarla del
horno comprobaremos si está hecha con una brocheta, si sale limpia… ya está en
su punto. Dejaremos templar
ligeramente y desmoldaremos (yo utilicé un molde desmontable pero no es
necesario).
Templada esta riquísima
y acompañada de helado forma una combinación perfecta.
Cuando esté fría, se
puede templar en el microondas en la función de descongelar y queda como recién
sacada del horno… menos el crumble de arriba que se reblandece ligeramente.
Y como banda sonora
de esta receta, nada mejor que el incombustible Tom Waits y su mágica canción “The
long way home” .