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lunes, 23 de diciembre de 2013

NOSOTROS


MIS MEJORES DESEOS



Hay muchas cosas en estos días prenavideños, que me producen hastío, debe de ser que no tengo mucho espíritu navideño o que mi manera de disfrutarla no es la misma que la de “El porte tingles”…
Pero eso no impide que venga por aquí a traeros un fuerte abrazo, el mío y el de Eduardo Galeano…


“Nosotros
tenemos la alegría de nuestras alegrías
Y también tenemos
la alegría de nuestros dolores
Porque no nos interesa la vida indolora
que la civilización del consumo
vende en los supermercados.
Y estamos orgullosos
del precio de tanto dolor
que por tanto amor pagamos.
Nosotros
tenemos la alegría de nuestros errores,
tropezones que muestran la pasión
de andar y el amor al camino,
Tenemos la alegría de nuestras derrotas
porque la lucha
por la justicia y la belleza
valen la pena también cuando se pierde.
Y sobre todo tenemos
la alegría de nuestras esperanzas
en plena moda del desencanto,
cuando el desencanto se ha convertido
en artículo de consumo masivo y universal.
Nosotros
seguimos creyendo
en los asombrosos poderes
del abrazo humano




viernes, 6 de septiembre de 2013

Vacaciones Francia 1ª parte

Tarta de peras
y un paseo por Burdeos y Saint Emilión

Vengo con una sencilla tarta de de peras, que me ayuda a mostraros nuestro peral lleno de frutos. Es de la variedad pera limonera y entre las variedades de peral que tenemos es la más regular en cuanto a producción.
Para esta receta escogí las más pequeñas porque me parecía más apropiado.


INGREDIENTES:
Para la base:
250 g. de harina
50 g. almendra molida
200 g. mantequilla fría cortada en trocitos
100 g. azúcar glass
pellizco de sal
1 huevo

Para el relleno:
5 peras pequeñas
125 g. almendra molida
100 g. mantequilla reblandecida
100 g. azúcar
2 huevos
2 cucharadas de harina
2 cucharadas de cacao

Primero de todo cocer las peras en agua azucarada y con un palo de canela para aromatizar hasta que estén blandas pero no en exceso para poder manipularlas sin que se rompan. Dejar enfriar en el agua y después dejar escurriendo en un plato.
Mezclar sin amasar los ingredientes de la base exceptuando el huevo que será lo último que incorporaremos cuando con el resto de ingredientes hayamos formado como un granulado. Una vez estén los ingredientes integrados formar un rulo y poner a enfriar en el frigorífico cubierto con papel de aluminio.
Debe enfriar al menos durante una hora y con ayuda de dos trozos de papel de horno y un rodillo formaremos una lámina  con la forma del molde que previamente tendremos impregnado de mantequilla. Quitando el papel superior y ayudándonos del otro colocaremos la masa sobre el molde. Dejaremos en el frigorífico durante media hora mientras se calienta el horno a 190 grados y coceremos la base cubierta de papel de horno y legumbres secas (que siempre utilizaremos para éste fin y reutilizaremos) durante 12 o 15 minutos.


Sacaremos la base, pondremos el relleno y finalmente colocaremos las peras rociadas de azúcar y finalizaremos la cocción de la tarta con 15 o 20 minutos dependiendo de nuestro horno.




Y ahora voy con la primera parte de nuestro recorrido veraniego,  Burdeos y Saint Emilión un paraíso lleno de viñedos y chateaux.





Este viaje me ha ayudado a entender porqué tantas bodegas francesas tienen por nombre el de un chateau. Nos encontrábamos con uno cada vez que nos colábamos en un camino rodeado de viñedos.




Fue una delicia visitar Saint Emilión un perfecto escaparate para poder visualizar la mayor parte de la producción vinícola de la comarca.









Cada recorrido por los alrededores escondía fantásticas sorpresas con boda en los viñedos incluida… tengo que decir que en la comarca se pueden ver los viñedos mas increíblemente cuidados que uno puede imaginar.




Supongo que guiados por el Dios Baco visitamos chateaux increíbles, a los que solo nos llevó el azar de escoger un camino. Pudimos vivir esa experiencia en la más absoluta soledad, inimaginable en pleno agosto. La historia de Saint Emilion se remonta a los tiempos prehistóricos y es un lugar Patrimonio de la Humanidad, con fascinantes iglesias románicas y ruinas que se dispersan a lo largo de calles estrechas e inclinadas.



Los romanos plantaron viñedos en lo que se convertiría con el tiempo en Saint Emilion ya en el siglo II a. C. En el siglo IV, el poeta latino Ausonio alabó el fruto de la copiosa vid.









Estas fotografías serán testimonio de una experiencia que sinceramente espero repetir, porque por cada camino escogido dejamos muchos sin recorrer. Pura magia. 

domingo, 21 de abril de 2013



BIZCOCHO CON FRUTAS
(CON LA MANO IZQUIERDA)



Quiero comenzar este post diciendo que tardaré mucho tiempo en ponerme al día visitando vuestras cocinas y otras que sigo. Dando un vistazo me he quedado asombrada de cuanto habéis trabajado y de cuantas cosas interesantes tengo pendientes de leer tras mi parón.

Después de dos meses y medio de ausencia sin visitar otros blogs y sin traeros ninguna nueva receta por aquí, llevaba un tiempo pensando con qué receta reaparecer de mi letargo.
Y mira por donde el pasado domingo tras un traspié por unas escaleras (que tuvieron como consecuencia la ruptura de cubito y radio en mi mano derecha) la lista de platos con los que volver por aquí se redujo considerablemente.


Pero por una mezcla de rebeldía y deseo de ir más allá de los límites de lo que se supone que podemos hacer, vengo hoy con el bizcocho más rápido, fácil y rico que conozco.
En media hora incluyendo horneado tenéis listo un acompañamiento perfecto para el café.


Leí recientemente la anécdota del violinista israelí-estadounidense Itzhak Perlman que enfermó de niño de poliomielitis teniendo que utilizar muletas desde entonces y que por ello toca el violín sentado. En un concierto en el Lincon Center se le rompió una cuerda de su violín y ante la idea del director de suspender el concierto él adaptó sus notas a la nueva situación, algo que según los expertos es casi imposible. Demostró con ello que "en la vida se tiene que ser capaz de saber qué se puede hacer con lo que dispone cada uno" y poniendo de manifiesto la importancia de la voluntad y su capacidad de transformar la realidad.

Y haciendo mía esa filosofía que me resultó tan acertada, ayer me puse “manos a la  obra” y preparé sin ningún tipo de ayuda una paella y este bizcocho.


Los límites a veces están en nosotros y cruzarlos nos fortalecen…

Este invierno ha sido especialmente oscuro y lluvioso y espero que con estas fotografías llenas de sol, traer un poco de “Luz de primavera”. La calidad deja mucho que desear pero seguro que me perdonáis imaginándome haciendo las fotos con una sola mano.


Este bizcocho está basado en el bizcocho de yogurt de limón que todos hemos preparado alguna vez, pero tiene una serie de cambios que a mí me gustan especialmente como son las pequeñas frutas, chocolate negro troceado, almendras en laminas, también alguna vez le he puesto nueces troceadas.

INGREDIEMTES:
3 huevos
2 yogures griegos
1 vaso de yogurt de aceite vegetal
2 vasos de yogurt de azúcar
3 vasos de yogurt de harina
1 vaso de almendra molida
1 sobre de polvos de hornear (tipo royal)
Corteza de limón rallado
Pequeñas frutas congeladas, arándanos, frambuesas, moras.
Un puñado de almendra en láminas
50 g. chocolate negro troceado
Un puñado de azúcar para poner por encima

Primero de todo encender el horno a 190 grados. Mezclar sin ningún tipo de orden los huevos, harina azúcar, almendra molida, yogurt, aceite vegetal, limón rallado y polvos de hornear (yo lo hago con una trituradora). Preparo una bandeja de horno con papel rociado de aceite vegetal, vierto la mezcla anterior, coloco las frutitas congeladas, el chocolate troceado. Esparzo las almendras en laminas y después el puñado de azúcar y listo al horno. El tiempo aproximado será de veinte minutos pero mejor comprobar a los quince porque depende de nuestro horno.

En lugar de hornear en la bandeja, podemos hacerlo en un molde pero tardará más y no es lo mismo.

A mí me gusta cortarlo en pequeños trozos y en alguna ocasión le he puesto azúcar glass.

No me diréis que no es fácil…




FERNANDO PESSOA expresó......

“El valor de las cosas no está en el tiempo que ellas duran, sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables”




miércoles, 21 de noviembre de 2012


Tarta crumble de manzanas y moras


Hoy vengo con una receta de celebración, mi primer cumpleblog  fue ayer.
Me apetecía hacer algo que de verdad me supiera a celebración, recién cocinado y calentito.


Mientras escribo tengo el sabor y el olor en mis sentidos…


Quería una receta que fuera fiel reflejo de lo que más me inspira. Que aunara el otoño, las manzanas y uno de mis libros preferidos que está en mi compañía desde hace más de veinticinco años y que con solo echar un vistazo me entran ganas de cocinar y de pintar.


Está lleno de recetas de jarabes, confituras, chutneys, galletas y tartas todo ello con una raíz campestre y basada en las frutas y en el otoño. 


Las autoras a través de los bodegones fotográficos despiertan nuestras ganas de ponernos a hornear algo. Siempre ha sido un libro mágico… fuera el momento que fuera… su sola contemplación me hacía sentir bien.

Quería también que fuera una receta rústica y sencilla, reflejo de las cosas que más me gustan.

“Los brillantes rojos y dorados, los cálidos canelas y los marrones quemados de la madera y los campos, los huertos y los setos evocan el romanticismo y los placeres prácticos de la cosecha.”
Con estas palabras comienza EL CAMPO EN CASA.


En la tarta que he hecho no he seguido la receta que indicaba, solo la he utilizado como inspiración. La receta es un “remix total” de otras que he hecho otras veces y algún pequeño cambio nuevo.

INGREDIENTES:
150 g. mantequilla
150 g. azúcar
3 huevos
200 g. harina
2 cucharillas de polvos de hornear
125 ml. nata liquida

Relleno:
100 g. moras silvestres (congeladas, fruto de mis paseos de verano)
3 manzanas cortadas en rodajas no demasiado finas
25 g, mantequilla
25 g. azúcar
un poco de canela en polvo

Crumble:
60 g. mantequilla
50 g. azúcar integral de caña
75 g. harina



Primero de todo ponemos en una sartén los 25 g. mantequilla y los 25 g. de azúcar y las manzanas cortadas en rodajitas con la pizca de canela para que se vaya cociendo poco a poco, en mi caso al ser manzanas reinetas con 5 minutos fue suficiente. Dejar que se enfríe.
A continuación mezclaremos formando como migas los ingredientes del crumble, frotando hasta formar un granulado.



Con una batidora eléctrica mezclaremos la mantequilla  a temperatura ambiente (ligeramente blanda) y el azúcar de la base y cuando veamos que el resultado está cremoso vamos añadiendo uno a uno los tres huevos, finalmente la harina tamizada y el polvo de hornear y la nata liquida. Cuando todo esté integrado lo pasamos a un molde previamente forrado de papel de hornear y mantequilla, y lo distribuimos de manera regular. Colocamos las rodajas de manzana ligeramente cocinadas que ya estarán frías y las moras y sobre todo ello el crumble que ya tenemos preparado.


Y ya está lista para ir al horno, 180 grados durante 55 o 60 minutos dependiendo de cómo sea nuestro horno.
Si vemos que la superficie se tuesta demasiado la protegeremos con papel de aluminio.


Antes de sacarla del horno comprobaremos si está hecha con una brocheta, si sale limpia… ya está en su punto.     Dejaremos templar ligeramente y desmoldaremos (yo utilicé un molde desmontable pero no es necesario).
Templada esta riquísima y acompañada de helado forma una combinación perfecta.
Cuando esté fría, se puede templar en el microondas en la función de descongelar y queda como recién sacada del horno… menos el crumble de arriba que se reblandece ligeramente.

Y como banda sonora de esta receta, nada mejor que el incombustible Tom Waits y su mágica canción “The long way home” .


     feliz día