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viernes, 14 de diciembre de 2012

TARTA DE QUESO CON COBERTURA DE CARAMELO


Hay recetas de triunfo seguro y esta que traigo hoy es una de ellas. Es del maestro pepinho del blog i-recetas la enciclopedia dulce.

Las tartas de queso horneadas o New York cheescake son muy cómodas. En ocasiones en que tenemos invitados, podemos tenerla preparada con antelación y espera en la nevera sin perder virtudes como puede pasar con otras tartas.


Esta cheescake junto con la de chocolate blanco y frambuesas son las más ricas que he probado jamás.

Yo hago una versión para un molde de 28 cm.


Para mí los secretos de su elaboración son:
  • -      Mezclar los ingredientes con mucho cuidado, sin batidora eléctrica para no meter aire que haría que en el horno suba y luego quede con una forma un poco fea.
  • -      Hornear al baño maría en un molde con base ajustable, con papel de hornear en su interior y papel de aluminio en el exterior para evitar que el agua del baño se cuele en el molde (no suelen ser herméticos al cien por cien).
  • -      Dejar enfriar con el horno apagado durante largas horas o toda una noche con la puerta un poco abierta, de esta manera evitaremos que se agriete su superficie.
  • -      A la mañana siguiente a primera hora elaboraremos la cobertura  y deberán pasar al menos tres horas hasta su consumo.

INGREDIENTES
BASE:
100 gr. de mantequilla fundida
350 gr. de galletas Digestive trituradas.
50 gr. de cacao en polvo.
RELLENO:
160 gr. de azúcar glass
2 cucharadas de maicena (rasas)
4 huevos.
60 ml. de zumo de limón
extracto de vainilla ½ vaina
500 gr. de queso crema (tipo Philadelphia)
400 ml. de nata fresca

Primero trituraremos las galletas (si no tenemos trituradora, las colocamos entre dos hojas de papel de hornear dobladas y les vamos pasando en rodillo por encima para que se vayan rompiendo hasta conseguir una especie de “serrín” menudito.
Forramos un molde desmoldable de unos 28 cm de diámetro con papel de hornear. Engrasamos  ligeramente el papel. Fundimos la mantequilla  con cuidado en el microondas y mezclamos con la galleta triturada y el cacao hasta formar una pasta. Cubrimos la base del molde. Reservamos en el frigorífico para que se enfríe mientras preparamos el relleno.
Se precalienta el horno a 170º C preparando el baño maría, esto es, poniendo la bandeja del horno con agua. Mezclamos  con una espátula  sin batir el queso crema con el azúcar. Añadimos la maicena, mezclamos de nuevo y añadimos los huevos de uno en uno para que se mezcle mejor.
Añadimos el zumo de limón, la nata  y las semillas de la media vaina de vainilla  removiendo con cuidado. Rellenamos el molde e introducimos en el horno al baño María durante unos 50 minutos. No debemos abrir la puerta del horno en ningún momento mientras el horno esté caliente. Pasado el tiempo apagamos el horno y una hora después lo dejamos entreabierto con ayuda de una cuchara de madera, así durante toda la noche.


Al día siguiente preparamos la salsa de cobertura con estos INGREDIENTES:
160 gr. de azúcar.
200 ml. de nata
80 gr. de mantequilla

Calentamos al fuego un cazo con el azúcar y medio vaso de agua para hacer un caramelo, teniendo cuidado de no introducir la cuchara para revolver pues se nos cristalizaría.  Hay que estar muy pendiente para que el caramelo este en su punto exacto y estar preparados con la nata abierta, si no se nos podría quemar.

Cuando el caramelo tenga un ligero tono avellana lo apartaremos del fuego y añadiremos con cuidado la nata. Volvemos a llevar al fuego a temperatura media, removiendo con una cuchara de madera hasta que se funda el caramelo y forme una salsa espesa. Hay que tener en cuenta que al enfriar espesará más. Finalmente fuera del fuego añadir la mantequilla y dejar que enfríe removiendo de vez en cuando. 

Templada o fría la verteremos sobre la tarta que tendremos sin desmoldar y lo lleváremos de nuevo al frigorífico al menos tres horas más.

Es sin duda un postre ideal para días de celebración, con este tamaño, da para diez raciones.

Los bordes en este tamaño me han quedado irregular por el papel de hornear porque no solo lo he puesto en el fondo si no que también en las paredes. El motivo es que la medida del papel de aluminio es insuficiente para evitar que llegue el agua del baño maría dentro del molde, y el papel de hornear que es mas ancho protegerá la tarta.     En el caso del molde de 22 o 20 cm. no tendremos este problema, y los ingredientes serán la mitad exacta.

Si alguien se anima a hacerla, repetirá seguro.




Y como no puede ser de otra manera me voy de paseo al campo.


miércoles, 21 de noviembre de 2012


Tarta crumble de manzanas y moras


Hoy vengo con una receta de celebración, mi primer cumpleblog  fue ayer.
Me apetecía hacer algo que de verdad me supiera a celebración, recién cocinado y calentito.


Mientras escribo tengo el sabor y el olor en mis sentidos…


Quería una receta que fuera fiel reflejo de lo que más me inspira. Que aunara el otoño, las manzanas y uno de mis libros preferidos que está en mi compañía desde hace más de veinticinco años y que con solo echar un vistazo me entran ganas de cocinar y de pintar.


Está lleno de recetas de jarabes, confituras, chutneys, galletas y tartas todo ello con una raíz campestre y basada en las frutas y en el otoño. 


Las autoras a través de los bodegones fotográficos despiertan nuestras ganas de ponernos a hornear algo. Siempre ha sido un libro mágico… fuera el momento que fuera… su sola contemplación me hacía sentir bien.

Quería también que fuera una receta rústica y sencilla, reflejo de las cosas que más me gustan.

“Los brillantes rojos y dorados, los cálidos canelas y los marrones quemados de la madera y los campos, los huertos y los setos evocan el romanticismo y los placeres prácticos de la cosecha.”
Con estas palabras comienza EL CAMPO EN CASA.


En la tarta que he hecho no he seguido la receta que indicaba, solo la he utilizado como inspiración. La receta es un “remix total” de otras que he hecho otras veces y algún pequeño cambio nuevo.

INGREDIENTES:
150 g. mantequilla
150 g. azúcar
3 huevos
200 g. harina
2 cucharillas de polvos de hornear
125 ml. nata liquida

Relleno:
100 g. moras silvestres (congeladas, fruto de mis paseos de verano)
3 manzanas cortadas en rodajas no demasiado finas
25 g, mantequilla
25 g. azúcar
un poco de canela en polvo

Crumble:
60 g. mantequilla
50 g. azúcar integral de caña
75 g. harina



Primero de todo ponemos en una sartén los 25 g. mantequilla y los 25 g. de azúcar y las manzanas cortadas en rodajitas con la pizca de canela para que se vaya cociendo poco a poco, en mi caso al ser manzanas reinetas con 5 minutos fue suficiente. Dejar que se enfríe.
A continuación mezclaremos formando como migas los ingredientes del crumble, frotando hasta formar un granulado.



Con una batidora eléctrica mezclaremos la mantequilla  a temperatura ambiente (ligeramente blanda) y el azúcar de la base y cuando veamos que el resultado está cremoso vamos añadiendo uno a uno los tres huevos, finalmente la harina tamizada y el polvo de hornear y la nata liquida. Cuando todo esté integrado lo pasamos a un molde previamente forrado de papel de hornear y mantequilla, y lo distribuimos de manera regular. Colocamos las rodajas de manzana ligeramente cocinadas que ya estarán frías y las moras y sobre todo ello el crumble que ya tenemos preparado.


Y ya está lista para ir al horno, 180 grados durante 55 o 60 minutos dependiendo de cómo sea nuestro horno.
Si vemos que la superficie se tuesta demasiado la protegeremos con papel de aluminio.


Antes de sacarla del horno comprobaremos si está hecha con una brocheta, si sale limpia… ya está en su punto.     Dejaremos templar ligeramente y desmoldaremos (yo utilicé un molde desmontable pero no es necesario).
Templada esta riquísima y acompañada de helado forma una combinación perfecta.
Cuando esté fría, se puede templar en el microondas en la función de descongelar y queda como recién sacada del horno… menos el crumble de arriba que se reblandece ligeramente.

Y como banda sonora de esta receta, nada mejor que el incombustible Tom Waits y su mágica canción “The long way home” .


     feliz día

sábado, 27 de octubre de 2012


TARTA DE HIGOS


Los higos nos acompañan desde finales de agosto hasta finales de octubre, dependiendo mucho de las temperaturas y de las lluvias.


Su maduración es gradual y si la lluvia llega justo cuando están en su punto se estropean y tendremos que esperar unos días para que maduren los siguientes.



Ayer recogí los que probablemente serán los últimos higos de este año. Y hoy con una lluvia, que más parece un día de diciembre, he preparado esta tarta que hemos comido aún calentita.



De las tres variedades de higos que conozco esta es para mi gusto la más rica, y los primeros en madurar a finales de agosto son los más dulces.



Desde que la vi en el libro de Jamie Oliver, me parecía una receta de lo más otoñal y tenía muchas ganas de prepararla.





He hecho mi propia versión, sobre todo en lo que a las cantidades se refiere.



INGREDIENTES BASE:
100 g. harina
50 g. almendra molida
100 g. de mantequilla fría
50 g. de azúcar glass
medio huevo batido
pellizco de sal

INGREDIENTES RELLENO:
½ kg. de higos
90 g. almendra molida
20 g. harina
90 g. mantequilla temperatura ambiente
90 g. azucar
1 huevo poco batido
1 cucharada de grapa (yo utilizo Amaretto)
½ vaina de vainilla (solo las semillas de su interior)

Primero mezclamos los ingredientes de la base, las dos harinas, el azúcar glass, el pellizco de sal y la mantequilla fría cortada en trocitos hasta formas como una especie de migas frotando los ingredientes.
A continuación añadimos la  mitad aproximada de un huevo batido, mezclamos todo sin amasar demasiado y formando un cilindro que forraremos con papel de aluminio y dejaremos en la nevera durante al menos 1 hora. (Este proceso se puede hacer con un amasador eléctrico)
Forraremos de mantequilla un molde con base desmontable, y con la masa reposada en el frigorífico formaremos con la ayuda del rodillo una lámina con la forma del molde que habremos escogido.
Una manera cómoda de hacer esto es ayudándonos de dos trozos de papel de hornear.
Colocaremos la masa ligeramente enharinada en medio de los dos trozos de papel y pasaremos el rodillo hasta obtener una plancha del tamaño del molde.
Quitaremos una de las láminas de papel y ayudándonos de la otra colocaremos la masa sobre el molde.
Recortaremos los bordes, y volveremos a poner en el frigorífico durante otra hora (yo suelo ponerla en el congelador y así con 15 minutos es suficiente).
En horno precalentado a 190 grados hornearemos durante  12 minutos la base, poniendo sobre ella papel de hornear y legumbres secas que tendremos para este fin.
Mientras uniremos los ingredientes del relleno, menos los higos que colocaremos finalmente.
Sobre cada mitad de higo se pone media cucharada de almíbar, que evitara que se resequen.
Hornear a 190 grados durante unos 18 minutos, dependiendo de nuestro horno. Cuando el relleno tenga un bonito tono dorado.
Dejar templar un poco para desmoldar.
A sido un placer que se ha hecho esperar pero ha merecido la pena …¡qué mejor manera de finalizar la temporada de higos!



           FELIZ OTOÑO

viernes, 28 de septiembre de 2012


Tarta de Moras

El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.
 Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino. Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre... Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.

(Desconozco su autor, erróneamente atribuido en la red  a Jorge Luis Borges)


Y para comenzar el otoño que mejor que una receta fresca y sencilla de mi cocinero más admirado  Jamie Oliver.




La ocasión me la propició la celebración del cumpleaños de mi hija, y fue mi dulce manera de darle las GRACIAS  por todo lo que me ha enseñado, y por su paciencia cada vez que me pongo al teclado y la inundo de preguntas y de dudas (que ya ha respondido en anteriores ocasiones, pero que yo he olvidado).



Es una tarta muy suave y muy fresca cuyo secreto creo yo, es que no espere mucho tiempo en el frigorífico para que la base siga crujiente y no se reblandezca.



INGREDIENTES  BASE:
·        125 g. de mantequilla
·        100 g. de azúcar lustre
·        255 g. harina
·        ralladura de limón
·        pellizco de sal
·        2 yemas  de huevo
·        2 cucharadas de leche o de agua fría

INGREDIENTES  RELLENO
·        500 g. de mascarpone
·        100 g. nata
·        3 cucharadas de azúcar glass
·        1 vaina de vainilla
·        3 cucharadas de grapa (yo no puse)
·        moras





La masa de la base es lo primero que tenemos que preparar, para que repose y se enfríe.

Mezclar la mantequilla fría cortada en trocitos con la azúcar glass y la harina, cuando formemos pequeñas migas frotando con las manos añadiremos la yemas de huevo y las cucharadas de leche y finalmente la ralladura de limón y la sal. Formar una bola y dejar reposar envuelta en papel de aluminio en el frigorífico.

Yo en esta ocasión, hice pequeñas tartaletas y no una tarta grande.

Pondremos mantequilla en el molde y lo forraremos con la masa que habremos extendido en la encimera con ayuda de un rodillo. Volveremos a poner el molde en el frigorífico o en el congelador durante un ratito.

Cubrir la base con papel de hornear y poner legumbres que utilizaremos para este fin y después guardaremos para volver a utilizar (yo suelo utilizar garbanzos).

Hornear en un horno precalentado a 190 grados durante 12 minutos.

Dejar enfriar, mientras preparamos el relleno.

Ponemos la nata fría con el azúcar y la batimos ligeramente pero sin que espese demasiado, añadiéndole las semillas de la vainilla y el queso mascarpone. Cuando la mezcla esté homogénea rellenaremos con ella las tartaletas. Finalmente pondremos las moras que pueden estar previamente en un almíbar frio que les dará brillo o en un poco de mermelada de moras.




                                 Y ya está lista para endulzaros el día.

miércoles, 15 de agosto de 2012


TARTALETAS DE FRUTAS


Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.

Robert Herrick



Vivir cada minuto como si fuera el último… regalar nuestros mejores deseos, disfrutar, abrazar, besar…

Estos tiempos de “crisis” son una gran oportunidad para pararnos a pensar que podemos aprender de esta situación. Dejarnos llevar por el pesimismo reinante nos roba la oportunidad de  crecer. Esta reflexión que nos dejó  Albert Einstein hace setenta años está  llena de sabiduría:

No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar "superado".

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro.

Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla. Depende en gran medida de nuestra voluntad y de nuestro talento estar en la lista de supervivientes.

Impregnados de ese espíritu, y con la fuerza que nos darán estos días de sol  y descanso… septiembre será un gran  momento para demostrarnos nuestra capacidad de “superarnos a nosotros mismos”.
Me quedo con la frase “Hablar de crisis es promoverla y callar en la crisis es exaltar el conformismo”.
Y para endulzar estos días, nada mejor que estas tartaletas. Dos de ellas con frutas y una con crema franchipán de cacao.


TARTALETA  DE  FRESAS
Ingredientes para la base (solo para 1)
v 100 g. harina
v 50 g. almendra molida
v 100 g. mantequilla
v 50g. azucar glass
v pellizco de sal
v ½ huevo


Ingredientes de la crema pastelera:
v ½ litro de leche
v 2 yemas de huevo
v 100 g. azúcar
v 3 cucharadas de harina
v 1 vaina de vainilla

Y para cubrir ½ kg. de fresas, 2 cucharadas de mermelada de albaricoque y una hoja de gelatina alimentaria.
Comenzaremos la elaboración poniendo mantequilla a un molde, que puede ser redondo  o rectangular o pequeños individuales.
Luego lo forraremos con la masa de la base cuya elaboración puedes encontrar aquí, a continuación lo forraremos con papel de cocina y lo tendremos en el frigorífico durante dos horas como mínimo. Seguidamente colocaremos unas legumbres secas que utilizaremos para este  fin. (Yo utilizo garbanzos que uso de manera reiterada para este tipo de recetas)
Introducimos en el horno previamente calentado a 200 grados durante un tiempo de 15 a 20 minutos dependiendo del horno.
Cuando veamos que la base está ya doradita la sacaremos y dejaremos enfriar en el molde pues es muy frágil en caliente.
Una vez fría la base la sacamos con cuidado, la rellenamos con la crema pastelera que habremos preparado siguiendo esta receta, y la cubriremos con las fresas cortadas por la mitad.
Seguidamente  pondremos en un cazo en el fuego las dos cucharadas de mermelada, un chorro de zumo de limón y  dos cucharadas de azúcar. Cuando comience a hervir le añadiremos la gelatina que previamente habremos tenido  sumergida en agua. Seguidamente y después de que la mezcla se atempere, se bañan  con un brocha de cocina las fresas para darles brillo.

TARTALETA DE FRACCHIPAN DE MELOCOTON Y FRAMBUESAS.




Con la misma receta de la base de la tartaleta de fresas, forraremos un molde y pondremos en el frigorífico para que se enfríe.


Ingredientes del franchipán:
v 100 g. almendra molida
v 20 g. harina
v 80 g. mantequilla
v 80 g. azúcar glass
v 1 huevo
v semillas de un vaina de vainilla

Con la mantequilla que habremos batido, en pomada con los ingredientes secos y por último añadir el huevo.
2 melocotones, que cortaremos en rodajas y un puñado de frambuesas serán la fruta que colocaremos integrada en el franchipán. (Se puede sustituir por higos ó otras frutas que no contengan mucha agua)
Sacaremos la base del frigorífico y la rellenaremos de la crema y colocaremos la fruta.
Hornear a 190 grados durante 35 o 40 minutos (depende del horno).
Desmoldar en frio, y cubrir con un poco de azúcar glass.



TARTALETA  DE  FRANCHIPAN DE CHOCOLATE

La base la elaboramos como las anteriores.
El franchipán lo elaboraremos igual que en la tartaleta de frutas pero añadiendo 100 g. de chocolate fondant previamente fundido en el microondas, con mucho cuidado para que no se queme.
Montaremos la tarta igual que la anterior y la cubriremos de almendra fileteada.
Hornear durante 35 o 40 minutos en un horno a 190 grados.
Y ya esta lista nuestra última tartaleta.

Y para despedirme deja una nueva cita de Albert Einstein… 

 
    Hay dos maneras de vivir la vida:
    una como si nada es un milagro,
    la otra es como si todo fuera un milagro.