lunes, 8 de octubre de 2012


LOS SABORES DEL VERANO

Decir adiós a esta estación tiene de contradictorio que sentimos pena por lo que se lleva y alegría por la llegada del otoño con toda su intensidad. Lleno de colores, con  los últimos frutos de la cosecha y  las mejores puestas de sol.




El verano han sido días de comidas y cenas en la terraza, pescados a la brasa, salidas sin un destino predeterminado  y retos de montaña impensables hace un año.
A comienzos del verano deje aparcado en un rincón mi reloj y he vivido la tranquilidad y la liberación que eso significa. He contado el tiempo por momentos… placer del que  las prisas y las obligaciones no nos dejan disfrutar.





Si hay un sabor que ha marcado nuestro verano es el del tomate, presente en casi todas nuestras comidas y cenas y que este año gracias a nuestro huerto ha sido doble fuente de satisfacciones.



Incluso puedo mostraros un ejemplar al que solo le faltaban gramos para alcanzar los dos kilos. Se trata de una variedad de tomate que destaca por su tamaño y por su carnosidad.









Preparar una comida era tan simple como encender la barbacoa, trocear un tomate (nos gusta pelado), freír unos pimientos y cuando todo está listo poner a la brasa el pescado escogido. Me encantan las sardinas, el txitxarro, la ijada de bonito y el kabrarroka (escórpora) y de vuelta de nuestras vacaciones en Asturias pudimos dar cuenta también, de un fantástico rodaballo.







Pero el camino continúa y ya tenemos el otoño colándose por nuestras rendijas, y yo sin nostalgia y con alegría, a veces me tomo un rooibos en la terraza acariciando una piedra que me traje de la playa del “silencio” para recordar la serena tranquilidad que ese lugar tenía.





   



                                            FELIZ DIA

viernes, 28 de septiembre de 2012


Tarta de Moras

El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.
 Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino. Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre... Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.

(Desconozco su autor, erróneamente atribuido en la red  a Jorge Luis Borges)


Y para comenzar el otoño que mejor que una receta fresca y sencilla de mi cocinero más admirado  Jamie Oliver.




La ocasión me la propició la celebración del cumpleaños de mi hija, y fue mi dulce manera de darle las GRACIAS  por todo lo que me ha enseñado, y por su paciencia cada vez que me pongo al teclado y la inundo de preguntas y de dudas (que ya ha respondido en anteriores ocasiones, pero que yo he olvidado).



Es una tarta muy suave y muy fresca cuyo secreto creo yo, es que no espere mucho tiempo en el frigorífico para que la base siga crujiente y no se reblandezca.



INGREDIENTES  BASE:
·        125 g. de mantequilla
·        100 g. de azúcar lustre
·        255 g. harina
·        ralladura de limón
·        pellizco de sal
·        2 yemas  de huevo
·        2 cucharadas de leche o de agua fría

INGREDIENTES  RELLENO
·        500 g. de mascarpone
·        100 g. nata
·        3 cucharadas de azúcar glass
·        1 vaina de vainilla
·        3 cucharadas de grapa (yo no puse)
·        moras





La masa de la base es lo primero que tenemos que preparar, para que repose y se enfríe.

Mezclar la mantequilla fría cortada en trocitos con la azúcar glass y la harina, cuando formemos pequeñas migas frotando con las manos añadiremos la yemas de huevo y las cucharadas de leche y finalmente la ralladura de limón y la sal. Formar una bola y dejar reposar envuelta en papel de aluminio en el frigorífico.

Yo en esta ocasión, hice pequeñas tartaletas y no una tarta grande.

Pondremos mantequilla en el molde y lo forraremos con la masa que habremos extendido en la encimera con ayuda de un rodillo. Volveremos a poner el molde en el frigorífico o en el congelador durante un ratito.

Cubrir la base con papel de hornear y poner legumbres que utilizaremos para este fin y después guardaremos para volver a utilizar (yo suelo utilizar garbanzos).

Hornear en un horno precalentado a 190 grados durante 12 minutos.

Dejar enfriar, mientras preparamos el relleno.

Ponemos la nata fría con el azúcar y la batimos ligeramente pero sin que espese demasiado, añadiéndole las semillas de la vainilla y el queso mascarpone. Cuando la mezcla esté homogénea rellenaremos con ella las tartaletas. Finalmente pondremos las moras que pueden estar previamente en un almíbar frio que les dará brillo o en un poco de mermelada de moras.




                                 Y ya está lista para endulzaros el día.

sábado, 8 de septiembre de 2012


Regressssaaaannndddooo….

Va a ser la mejor garantía… camino del otoño, llenar nuestra despensa de la luz de estos días, los momentos disfrutados, los lugares visitados y las energías renovadas.





No se me ocurre mejor ingrediente que la pasión por la vida, para elaborar cualquier “receta”, y aquí llego llena de nuevos proyectos por cumplir. Llena de la fuerza que da olvidarse durante más de un mes del reloj. 

    
   
      
      
  




                           
Entre escapadas y salidas al monte también encontré un momento para hornear este bizcocho con frambuesas, fresitas y chocolate que se puede elaborar con cualquier receta de bizcocho y que horneé en una bandeja para que quedara finito.





Y no quiero finalizar sin tener una mención especial a un amigo que la vida nos arrebató  y que hoy cumpliría años.                                                                                                                                                      
Este texto de Bert Hellinger, “pensamientos en el camino” siempre me acerca a ese sentimiento que está huérfano desde hace mas de dos años…

Los amigos se entienden. Miran en la misma dirección, aunque no tengan una meta común. Lo que se vislumbra en esa dirección está lejos.
Por eso se mueven hacia ahí, pero se encuentran pocas veces.
Cada uno recorre el camino, en esa dirección, a su particular manera.
Tampoco llega al mismo lugar que el otro. Pues lo que miran y hacia donde se mueven es demasiado grande, demasiado profundo e inconmensurable.
Y sin embargo hay entre ellos una referencia mutua, tanto en el camino como en la meta; a veces se encuentran, recorren un trozo del camino juntos, se escuchan y se complementan en su intercambio.
Luego, enriquecidos y animados por las experiencias mutuas, vuelven a marchar cada uno por su cuenta.
Sin embargo, en su alma siguen caminando cerca del otro.


Y con ese sentimiento esperanzador, de que la muerte no puede destruir los profundos lazos de amor, quiero transmitirte a ti Rosa, a tu familia y a todos los amigos que dejó  Mikel,un beso enorme.

jueves, 23 de agosto de 2012


Conservas caseras

Tomate frito 

Recién comenzada la recolección de nuestro pequeño huerto, vengo con mis primeras conservas de tomate frito.



Para mí las conservas caseras, son más parte de mi filosofía de vida y de alimentación que otra cosa.


Tener un huerto es una fuente de satisfacciones y de decepciones, siempre hay cosas en las que pones toda tu ilusión y tu esmero y al final algo hace que todo se frustre y en contraposición algo que llega a tu huerto sin muchas esperanzas y te da las mayores alegrías.


Este año la cruz en nuestro huerto han sido los tomates “coeur de boeuf” en cuya compañía viajamos desde Iparralde  la pascua pasada. En Francia es un tomate con mucho prestigio y se le considera un “pata negra”.


Como aún era muy pronto para plantarlos tuvieron que esperar en el invernadero de mis padres. Cuando comenzaron los primeros calores de primavera pasaron al huerto junto con el resto de plantas de tomate  que pusimos. Pero una primavera con una excesiva humedad ambiente fue demasiado para una variedad que por lo que he leído es muy sensible al oídio.

Y las cuatro plantitas de “coeur de boeuf”  después de mostrarnos  sus preciosos frutos comenzaron a enfermar y solo pudimos recolectar la primera floración. No me quedo más remedio que arrancar las plantas para que no contagiaran a las demás variedades.


Pero pese a este contratiempo el resto de plantas nos  están proporcionando  lo que para mí es la mejor ensalada del verano:  tomate, unos granos de sal y aceite de oliva. Cuando la calidad del tomate es la que es, no me suelo complicar mucho, con la única particularidad de que a nosotros nos gusta pelado.

Estos días plenos de sol,  el resto del huerto luce sus mejores momentos.


Días de recolección de frutas  (melocotones, peras “ercolini “, ciruelas) y momento de preparar mermeladas…


Enlatar el sol, el calor y el sabor del verano no tiene precio… y poder disfrutarlo durante todo el largo invierno con la certeza de saber lo que contiene ese tarro que tú mismo preparaste sin ningún tipo de conservante.

Hacer esto cada verano es parte de mi filosofía de vida, un poco integrista frente a lo que la industria alimentaria nos quiere vender como lo mejor.

Todo lo que podamos elaborar nosotros, nos evitara estar en manos de sus  principios éticos  que han quedado en evidencia en muchísimas ocasiones.

En estos días de descanso y calor parece una tarea fatigosa ponerse a preparar tomate frito, pero a mí me parece que compensa.

Cocer primero los tomates troceados (hasta que se evapore el liquido o quitándolo con ayuda de un cazo). Cuando este la pulpa ligeramente densa, triturarlo apartando las pieles y semillas. Preparar un sofrito de cebolla en una proporción de cuatro cebollas  por cada kilo de pulpa.

El sofrito de cebolla se puede añadir tal cual o triturarlo antes de añadírselo.


Coceremos unos diez minutos y comenzaremos a rellenar los tarros que tendremos previamente limpios. Colocaremos tapas, que cerraremos y en una olla grande herviremos durante media hora para esterilizarlos.

Después de enfriar, se sacan los tarros que se pasan por agua para limpiarlos y ya están listos para guardar en nuestra despensa.


                                         Cocinar nos hace un poco más libres…  

miércoles, 15 de agosto de 2012


TARTALETAS DE FRUTAS


Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.

Robert Herrick



Vivir cada minuto como si fuera el último… regalar nuestros mejores deseos, disfrutar, abrazar, besar…

Estos tiempos de “crisis” son una gran oportunidad para pararnos a pensar que podemos aprender de esta situación. Dejarnos llevar por el pesimismo reinante nos roba la oportunidad de  crecer. Esta reflexión que nos dejó  Albert Einstein hace setenta años está  llena de sabiduría:

No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar "superado".

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro.

Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla. Depende en gran medida de nuestra voluntad y de nuestro talento estar en la lista de supervivientes.

Impregnados de ese espíritu, y con la fuerza que nos darán estos días de sol  y descanso… septiembre será un gran  momento para demostrarnos nuestra capacidad de “superarnos a nosotros mismos”.
Me quedo con la frase “Hablar de crisis es promoverla y callar en la crisis es exaltar el conformismo”.
Y para endulzar estos días, nada mejor que estas tartaletas. Dos de ellas con frutas y una con crema franchipán de cacao.


TARTALETA  DE  FRESAS
Ingredientes para la base (solo para 1)
v 100 g. harina
v 50 g. almendra molida
v 100 g. mantequilla
v 50g. azucar glass
v pellizco de sal
v ½ huevo


Ingredientes de la crema pastelera:
v ½ litro de leche
v 2 yemas de huevo
v 100 g. azúcar
v 3 cucharadas de harina
v 1 vaina de vainilla

Y para cubrir ½ kg. de fresas, 2 cucharadas de mermelada de albaricoque y una hoja de gelatina alimentaria.
Comenzaremos la elaboración poniendo mantequilla a un molde, que puede ser redondo  o rectangular o pequeños individuales.
Luego lo forraremos con la masa de la base cuya elaboración puedes encontrar aquí, a continuación lo forraremos con papel de cocina y lo tendremos en el frigorífico durante dos horas como mínimo. Seguidamente colocaremos unas legumbres secas que utilizaremos para este  fin. (Yo utilizo garbanzos que uso de manera reiterada para este tipo de recetas)
Introducimos en el horno previamente calentado a 200 grados durante un tiempo de 15 a 20 minutos dependiendo del horno.
Cuando veamos que la base está ya doradita la sacaremos y dejaremos enfriar en el molde pues es muy frágil en caliente.
Una vez fría la base la sacamos con cuidado, la rellenamos con la crema pastelera que habremos preparado siguiendo esta receta, y la cubriremos con las fresas cortadas por la mitad.
Seguidamente  pondremos en un cazo en el fuego las dos cucharadas de mermelada, un chorro de zumo de limón y  dos cucharadas de azúcar. Cuando comience a hervir le añadiremos la gelatina que previamente habremos tenido  sumergida en agua. Seguidamente y después de que la mezcla se atempere, se bañan  con un brocha de cocina las fresas para darles brillo.

TARTALETA DE FRACCHIPAN DE MELOCOTON Y FRAMBUESAS.




Con la misma receta de la base de la tartaleta de fresas, forraremos un molde y pondremos en el frigorífico para que se enfríe.


Ingredientes del franchipán:
v 100 g. almendra molida
v 20 g. harina
v 80 g. mantequilla
v 80 g. azúcar glass
v 1 huevo
v semillas de un vaina de vainilla

Con la mantequilla que habremos batido, en pomada con los ingredientes secos y por último añadir el huevo.
2 melocotones, que cortaremos en rodajas y un puñado de frambuesas serán la fruta que colocaremos integrada en el franchipán. (Se puede sustituir por higos ó otras frutas que no contengan mucha agua)
Sacaremos la base del frigorífico y la rellenaremos de la crema y colocaremos la fruta.
Hornear a 190 grados durante 35 o 40 minutos (depende del horno).
Desmoldar en frio, y cubrir con un poco de azúcar glass.



TARTALETA  DE  FRANCHIPAN DE CHOCOLATE

La base la elaboramos como las anteriores.
El franchipán lo elaboraremos igual que en la tartaleta de frutas pero añadiendo 100 g. de chocolate fondant previamente fundido en el microondas, con mucho cuidado para que no se queme.
Montaremos la tarta igual que la anterior y la cubriremos de almendra fileteada.
Hornear durante 35 o 40 minutos en un horno a 190 grados.
Y ya esta lista nuestra última tartaleta.

Y para despedirme deja una nueva cita de Albert Einstein… 

 
    Hay dos maneras de vivir la vida:
    una como si nada es un milagro,
    la otra es como si todo fuera un milagro.

miércoles, 27 de junio de 2012


Txipirones en su tinta

Regreso de mi ausencia con una receta que en este momento y de aquí en adelante está en plena temporada… “txipirones” (para muchos son calamares en su tinta y la manera de presentarlos es troceados, y con algun que otro cambio en los ingredientes).


La calidad del plato varía dependiendo del origen de la materia prima, si son congelados y proceden de ultramar su textura es diferente a si son de potera y de aguas del cantábrico.


Estos últimos, ahora que la luz del verano nos ilumina y acompañados de un poco de arroz blanco y bien de pan para la salsa y una botellita de txakolí, son un placer para el paladar.



INGREDIENTES:
v 1 kg. de txipirones
v 3 cebollas blancas
v 2 pimientos verdes
v 2 rodajas de pan
v 4 cucharadas de salsa de tomate
v Unas ramas de perejil
v 1 cucharada de maicena para rectificar el espesor de la salsa
v Aceite

Para limpiar los calamares, primero de todo apartaremos de su interior la bolsita que contiene la tinta con la que luego haremos la salsa.

A continuación apartaremos los tentáculos y daremos la vuelta para limpiar su interior, donde a posteriori volveremos a introducir los tentáculos.

Se deja en un escurridor para que pierdan la mayor parte de humedad y no salpiquen al cocinarlos.

Sazonaremos con sal.

Pondremos una sartén con aceite y cuando esté caliente iremos depositando los clamares pasados por harina con los tentáculos en su interior. Doraremos por los dos lados, y los sacaremos a una cazuela donde luego cocerán con la salsa.

En la misma sartén pondremos a pochar la cebolla cortada en juliana, con el pimiento verde a fuego moderado. Cuando la cebolla y el pimiento estén blandos se añade la salsa de tomate, las ramitas de perejil enteras y las rodajas de pan que primero freiremos. Finalmente añadiremos las tintas que teníamos reservadas y agua  y dejaremos cocer durante veinte minutos o más. Si los calamares eran congelados añadiremos tinta de calamar de la que se comercializa para tal uso.

Pasado el tiempo de cocción trituraremos la salsa y la pasaremos por un  colador o chino para conseguir que quede fina (añadiremos más agua si lo vemos necesario).
Sazonamos un poco la salsa y la ponemos en la cazuela en la que hemos dejado los calamares después de freírlos. Ponemos a cocer a fuego moderado.

El tiempo de cocción es la mayor dificultad de este plato, puesto que depende de la calidad del calamar. Pero si son frescos con media hora de cocción será suficiente.

La experiencia nos dará  las claves, de cuanto será el tiempo necesario de cocción. Pinchando con un tenedor tendremos una idea del grado de dureza y si es necesario más tiempo de cocción o ya están listos.

Finalmente comprobar que la salsa no esté ni demasiado liquida, ni tampoco muy espesa. Corregiremos añadiendo agua o en caso de que este muy liquida maizena disuelta en un vasito de agua.

Tras un hervor dejaremos que reposen y ya estarán listos.


La rosca de pan y los demás panes está hecha con la misma receta que mi primera entrada “panecillos franceses”.


Feliz Día